Mostrando entradas con la etiqueta Glühwein. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Glühwein. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de diciembre de 2011

¿Quién ha escondido la nieve?

Yo, que tanto me he quejado del frío invierno en Múnich, me pregunto por qué este año la nieve se está haciendo de rogar.

Visitar los mercadillos de Navidad sin nieve hace que uno no acabe de ambientarse. El vino caliente con una temperatura ambiente de 6 grados no aporta nada. Recuerdo que cuando tomé mi primer Glühwein hacía - 15 grados. Y creedme, a pesar de tener mis prejuicios con esta bebida, me pareció una poción mágica contra el frío helador que recorría todo mi cuerpo, desde los dedos de los pies hasta la punta de la nariz. Ni mis botas forradas de pelo, ni mi gorro, ni mi bufanda ni mis guantes consiguieron calentarme como lo hizo aquel vino caliente.

Además, la postal navideña pierde encanto. La nieve convierte hasta los edificios menos vistosos de la ciudad en monumentos dignos de retratar. Los tejados blancos transforman la ciudad en un lugar idílico y hacen que la Navidad sea como siempre la soñamos cuando éramos pequeños.

He de decir que también diciembre es un mes ideal para los deportes de invierno, y que en febrero me compré unos esquís fuera de temporada que me gustaría utilizar con un fin no decorativo. Le pediré a San Nicolás que reparta un poco de nieve.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Huele a vino caliente, huele a Navidad

 El Adviento se vive en la ciudad de los codillos intensamente. Por un lado, los mercadillos de Navidad invaden la ciudad, y por otro, las tiendas venden sin descanso los tradicionales calendarios de Adviento. Los hay para todos los gustos y colores, de tela, de plástico, de cartón. El relleno de las 24 ventanitas o bolsillos es también variado: chocolatinas, playmobiles, relatos literarios, partituras de villancicos, todo es posible.

Otro indicio claro de que se acerca la Navidad es el olor a vino caliente, almendras garrapiñadas y galletas, que se extiende por toda la ciudad. Esta halo dulce envuelve la capital bávara y hace que sus habitantes sean muy felices durante este tiempo pre-navideño. Por todas partes pueden encontrarse puestos donde degustar el famoso Glühwein, vino caliente con canela. Suele ser vino tinto y la calidad del mismo es mejor no cuestionársela. Teniendo en cuenta el fresco que hace en esta ciudad en diciembre siempre resulta una buena alternativa para entrar en calor cuando se visitan los mercadillos navideños, que por supuesto son al aire libre. Como digo, lo mejor es beberlo sin plantearse nada, el sabor resulta un poco extraño la primera vez, pero el segundo siempre entra mejor. Recientemente probé el vino blanco caliente en un mercadillo del centro y he de decir que sabía rico.

También el Feuerzangebowle llega estos días a la ciudad, una variante de ponche que se puede tomar en Adviento y Navidad en algunos puntos de Múnich. El alcohol se quema en un caldero de cobre de grandes dimensiones, a la vista de los clientes, y los ingredientes suelen ser ron, azúcar, licores. El nombre de la bebida está relacionado con una película de los años 40, protagonizada por un actor alemán. Es una tradición que ningún turista ni muniqués debería perderse.

Mercadillos de Navidad - Weihnachtsmärkte