viernes, 6 de agosto de 2010

Los domingos, descansa en paz

Decía la Biblia que el domingo era el día del Señor. Pues bien en Alemania, o al menos en Múnich, es cierto. Si la suerte te acompaña, encontrarás una panadería abierta, pero ni Opencor ni nada que se le parezca. Si uno se levanta un domingo por la mañana y necesita algo, lo mejor es que se le pida al vecino o que se vaya a comer fuera. Tampoco existen centros comerciales que abran los domingos ni los 365 días del año, lo cual debe ser un alivio para los trabajadores. Sin embargo, los restaurantes y las terrazas están a rebosar de gente con espíritu ocioso.

Existen ciertas normas sagradas los domingos que deben conocerse. Por nombrar una, si alguien decide cortar el césped un domingo, seguramente reciba la visita de su vecino alemán recordándole que los domingos está prohibido. Tampoco resulta de buen gusto utilizar la taladradora para colocar los cuadros de toda la casa. Podría ser también motivo de visita por parte de algún vecino.

El domingo muniqués invita al descanso y al silencio, de modo que si queremos que nuestras relaciones vecinales sean prósperas y amistosas, dediquemos este día a la reflexión o bien escapemos a la calle a contagiarnos del espíritu dominguero alemán. A hacer ruido, ¡a la calle!

Como cierre y despedida, os dedico la palabra alemana más larga que he oído hasta el momento: Schadenminderungspflichtverletzung. Esta palabra ha desbancado a Haftpflichtversicherung y a otras muchas que me habéis sugerido vía mail.