Holanda-España, minuto 116. Cientos de españoles se abrazan en el Löwenbräukeller de Múnich. Nunca había vivido tan intensamente un gol, en realidad no vi muy bien cómo entró el balón en la portería ya que todo el mundo se levantó de la silla a la vez tapando la pantalla, pero ese goooooool me caló hondo.
Realmente el fútbol nunca me ha interesado demasiado, pero he de decir que este Mundial he pasado más nervios que Del Bosque. Me he tenido que mudar a 2000 kilómetros de Madrid para plantarme una camiseta de España y aprender por fin lo que es un fuera de juego (creo que mi cabeza ha borrado de nuevo el concepto y alguien tendrá que volver a explicármelo).
También se vivió con entusiasmo español el partido contra Alemania. Los alemanes siguen el Mundial con verdadera pasión: pantallas por toda la ciudad, todo tipo de artilugios para plantarse en la cabeza, vestidos confeccionados con los colores de la selección germana, salchichas de barbacoa con los colores nacionales. Sí, tal cual os lo cuento.
Os habréis dado cuenta de que últimamente no he escrito mucho en el blog, he de echarle la culpa al buen tiempo de las últimas semanas y a las victorias de la selección española.