Hay un aspecto alemán que sorprende a muchos extranjeros que han elegido Alemania como país adoptivo. Se trata del afán por colarse (espero que si alguno está leyendo este blog no se ofenda). Hablo de mi experiencia personal y de la otros españoles que conozco.
Al principio pensaba que se colaban porque no me veían. Teniendo que en cuenta que la mayoría de los alemanes son considerablamente más altos que yo, llegué a pensar que debido a mi estatura liliputiense, pasaba desapercibida entre ellos. Sin embargo, después de unos meses, he observado que también se cuelan entre ellos. Resulta bastante chocante teniendo en cuenta lo cívicos que son para todo lo demás.
En varias ocasiones he tenido la experiencia de estar en la cola de una tienda dispuesta a pagar, girar la cabeza para mirar algo que llamaba mi atención, volver a girar la cabeza y descubrir que por arte de magia dos personas se habían colocado delante de mí. Me pregunto dónde han aprendido a escurrirse de esa manera, teniendo en cuenta lo altos que son. No se puede bajar la guardia, hay que estar siempre alerta cuando se hace una cola.