Tengo la opinión firme de que el idioma condiciona a las personas. El alemán es un idioma creado por Satán para complicar la existencia a todos aquellos que lo hablan. No me refiero a cómo suena (a veces pensamos que el alemán fue creado por Rammstein cuando compusieron Du hast), sino a los dolores de cabeza que da. Casos, declinaciones, palabras de infinitas sílabas, verbos que cambian de posición dependiendo de la frase y el contexto…Todos los ingredientes para que sea una lengua muy difícil de asimilar. Y como guinda tres géneros: masculino, neutro y femenino. Y uno se pregunta: "¿pero qué necesidad tengo de descubrir un tercer género a estas alturas de mi vida?".
Sin embargo, pasado un tiempo, me ha dado cuenta de que en alemán todo tiene cierta lógica. Las frases se construyen como una pared de ladrillos. También la construcción de palabras adquiere cierto sentido. Gran parte de las palabras se forman a partir de otros términos, por ejemplo, Schlaflosigkeit (insomnio en español), se forma con Schlaf (que significa sueño) y Losigkeit (falta en castellano). Así q podemos interpretar el insomnio como la falta de sueño. Y sí, veo claro que el que tiene insomnio es porque ha perdido el sueño.
Otras palabras no hay por donde cogerlas, sobre todo por su extensión. En este momento me resulta difícil encontrar un ejemplo, pero día a día, la lista de palabras que no hay quien aprenda, va creciendo. En cuanto recuerde algunas, escribo el segundo capítulo de esta entrada. Supongo que aprender chino o ruso debe ser difícil, pero por el momento no he tenido el placer de acercarme a estos idiomas, así que como estudiante de alemán puedo gritar: "¡este idioma es un infierno!". Espero las respuestas de aquellos que vivís la misma situación o los comentarios de aquellos que queráis opinar.
Un idioma difícil
jueves, 27 de mayo de 2010
miércoles, 26 de mayo de 2010
Un no es un NOO
En España un NO a veces es un “no sé” o en ocasiones significa “un poco más tarde”. En Alemania un no es un NO y un sí es un SÍ. Sin matices y sin anestesia. Las respuestas de los alemanes suelen ser directas y carecen de ambigüedades.
Por ejemplo, cuando un alemán hace de anfitrión y ofrece algo de beber a sus invitados, espera un respuesta franca, un sí o un no. No espera un NO que en realidad oculta un SÍ. Intentaré explicarme. En España tenemos la tendencia de esperar a que nos ofrezcan algo 20 veces. Seguramente después de 20 ofrecimientos y 19 negaciones, acabemos diciendo que sí. ¿Por aburrimiento?¿Nos han venido de pronto las ganas? Cuando uno se percata de cómo funcionan aquí las cosas, aprende a decir sí a la primera, o a la segunda, si hay una segunda oportunidad.
Los 20 ofrecimientos españoles se elevan a la máxima potencia cuando se trata con abuelas. Una abuela no acepta un "no" por respuesta. Nunca. Una abuela ofrece una coca-cola o un trozo de tarta y si recibe una respuesta negativa, pasa a la acción. Coge el embudo que ha recibido en el curso de super abuelas, y la persona en cuestión ingiere lo que haga falta. La verdad es que no conozco a ninguna abuela germana, de modo que no puedo opinar. Por favor, si alguien sabe cómo actúan las abuelas en Alemania, que arroje un poco de luz sobre este tema publicando algún comentario.
Por ejemplo, cuando un alemán hace de anfitrión y ofrece algo de beber a sus invitados, espera un respuesta franca, un sí o un no. No espera un NO que en realidad oculta un SÍ. Intentaré explicarme. En España tenemos la tendencia de esperar a que nos ofrezcan algo 20 veces. Seguramente después de 20 ofrecimientos y 19 negaciones, acabemos diciendo que sí. ¿Por aburrimiento?¿Nos han venido de pronto las ganas? Cuando uno se percata de cómo funcionan aquí las cosas, aprende a decir sí a la primera, o a la segunda, si hay una segunda oportunidad.
Los 20 ofrecimientos españoles se elevan a la máxima potencia cuando se trata con abuelas. Una abuela no acepta un "no" por respuesta. Nunca. Una abuela ofrece una coca-cola o un trozo de tarta y si recibe una respuesta negativa, pasa a la acción. Coge el embudo que ha recibido en el curso de super abuelas, y la persona en cuestión ingiere lo que haga falta. La verdad es que no conozco a ninguna abuela germana, de modo que no puedo opinar. Por favor, si alguien sabe cómo actúan las abuelas en Alemania, que arroje un poco de luz sobre este tema publicando algún comentario.
lunes, 24 de mayo de 2010
Organización, la solución
Si hay algo que sorprende a un español, es cómo se organiza la sociedad alemana. Desde niños, los alemanes aprenden que la vida ha de ser planificada para que todo funcione correctamente. Para un recién llegado a Alemania, esto puede resultar desesperante, pero a largo plazo uno se da cuenta de que la organización hace la vida más fácil (a muuuy largo plazo).Yo personalmente, sigo librando mi batalla personal contra la planificación absoluta. Me encanta el factor sorpresa y apoyo la improvisación.
La planificación no forma parte sólo del ámbito laboral, sino también del personal. Conozco alemanes que reservan mesa en un restaurante con dos semanas de antelación, no porque haya problema de sitio, sino porque la vida aquí funciona así. Esto no supone un problema para ellos que tienen planificado los próximos dos meses de vida (incluso los dos próximos años), pero sí sorprende a un extranjero, que quizás no sabe ni qué va a hacer dos días después.
Valoro cada vez más la espontaneidad española o latina a la hora de hacer planes, aunque he de reconocer que en el mundo profesional, el “ya lo vemos mañana” español o el "ahorita lo acabamos" latinoamericano, puede acabar sacando de quicio a cualquiera, alemán o no.
La planificación no forma parte sólo del ámbito laboral, sino también del personal. Conozco alemanes que reservan mesa en un restaurante con dos semanas de antelación, no porque haya problema de sitio, sino porque la vida aquí funciona así. Esto no supone un problema para ellos que tienen planificado los próximos dos meses de vida (incluso los dos próximos años), pero sí sorprende a un extranjero, que quizás no sabe ni qué va a hacer dos días después.
Valoro cada vez más la espontaneidad española o latina a la hora de hacer planes, aunque he de reconocer que en el mundo profesional, el “ya lo vemos mañana” español o el "ahorita lo acabamos" latinoamericano, puede acabar sacando de quicio a cualquiera, alemán o no.
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